En el ensamble Rilegato se reencuentran dos mundos y dos tiempos, por un lado la
guitarra barroca representando el lenguaje y estilo académico y por el otro el charango,
instrumento que ha llegado por el camino de la tradición popular.
El charango tiene su origen en la vigüela de mano y la guitarra barroca, pero su técnica
se ha ido desarrollando por un camino diferente y se ha transmitido desde el siglo XVII
hasta el día por tradición oral.
El instrumental se fue adaptando a las circunstancias climáticas y característica geográficas
de cada lugar. En particular en el caso del charango, debido a la ausencia de maderas nobles
se utilizó el caparazón del Armadillo para construir su caja de resonancia. También la
música se fue adaptando y socializando, se encontraron en Sudamérica Europa y África,
y los esclavos negros hicieron un gran aporte a lo que hoy llamamos música criolla sudamericana.
Para profundizar en la historia de la guitarra barroca del periodo comprendido entre 1630 y
1700, hay dos posibilidades que se complementan mutuamente: Investigar en los tratados
históricos escritos al respecto y poner en practica esa teoría, o bien, buscar en las
danzas y la música folclórica de los países de Hispanoamérica en los que se pueden sentir
aun hoy dichas raíces históricas, es asombroso como se han conservado casi intactas hasta
el presente, en el Folklore. Eso también se extiende a las técnicas para interpretar
los dos instrumentos, el charango y la guitarra barroca, para el ejecutante de esta
última, el charango es una interesante fuente de conocimientos.
Del encuentro entre una guitarra barroca y un charango se desprenden mutua y naturalmente
una serie de impulsos e indicaciones que enriquecen a ambos, tanto para los modelos de
interpretación histórica como para los de la música popular actual. El que presencie el
encuentro de estos dos instrumentos va a entender inmediatamente que el parentesco entre
ellos es innegable. La interpretación de las formas antiguas, junto con los elementos
de improvisación del folklore y de la música popular sudamericana se exaltan el uno al
otro dando como resultado una estética totalmente totalmente nueva ¡y fascinante!